Deja de pelearte contigo mismo y cambia. 3 tips para alinearse con la energía de la transformación

18.07.2014

Hace poco leí, Amar lo que queremos cambiar” como título de un taller de constelaciones con la fantástica profesional Marta Ocampo (http://networkconnection.es/) que tendrá lugar en Madrid en Julio. Aún cuando soy profesional del coaching desde una perspectiva sistémica, el título me dejó sorprendida y me hizo reflexionar.

¿Cómo es posible amar lo que queremos cambiar?, si precisamente, ¡lo QUEREMOS CAMBIAR!, si amo lo que quiero cambiar… !ya no lo voy a querer cambiar! ¿no es una contradicción en sí misma?

Parece una paradoja y lo es, porque eso que queremos cambiar forma parte de nosotros mismos. Si empleamos nuestra energía en luchar CONTRA ello, por un lado lo hacemos más fuerte y por el otro nos debilitamos… en la lucha de una parte mía contra otra parte de mí, YO siempre pierdo.

 

  • Habitualmente, cuando hay algo de nosotros que queremos cambiar, es porque esa “parte” (patrón de conducta) nos molesta, nos incomoda, es un lastre para nuestro bienestar  y “PELEAMOS” contra ella. Así, en nuestra cháchara interna, nos decimos: soy un cobarde,  no consigo adelgazar; dejo de fumar y vuelvo a recaer; no soy constante;  nunca consigo decir que no y quedarme en paz; pierdo el control con facilidad; abusan de mi buena fe; no acabo lo que empiezo….Todo un montón de autocríticas y reproches, a ver si con el castigo suficiente, “esa parte” cambia.
  • Inevitablemente en algún momento empezamos a perder cosas valiosas para nosotros debido a esa parte que nos lastra: oportunidades de mejorar, paz interior, el respeto de los demás, la confianza de un amigo, dinero, posibilidades profesionales, la reputación, la autoestima etc etc y entonces la PELEA se intensifica de tal manera que llega el enfado, la rabia, la culpa, la angustia… el DOLOR.
  • Si el dolor es insoportable, o morimos o cambiamos; pero ¿Y SI EL DOLOR ES SOPORTABLE?

“Lo que resistes, persiste”

  • ¿Has visto alguna vez alguna jaula de un hámster? En ella  hay siempre una RUEDITA en la que el animalito se mete para ejercitarse, no va a ningún sitio, pero es la manera de que el hámster doméstico satisfaga su necesidad genética de movimiento constante.
  • Nosotros somos como ese hámster. Tras la crisis, seguimos nuestras vidas ya en “calma” con el dolor soportable incorporado a nuestro bagaje emocional (la ruedita). Más adelante, de nuevo y forzosamente (puesto que “esa parte” sigue igual) volvemos a perder alguna otra cosa valiosa para nosotros y estalla una nueva crisis. Ahí ya NOS SUBIMOS A LA RUEDITA y empezamos a movernos (mentalmente) de manera compulsiva dentro de ella: siempre me pasa lo mismo, nunca cambiaré, soy un torpe, me merezco lo peor etc etc etc hasta que nos derrumbamos EXHAUSTOS, AGOTADOS y sin un átomo de energía más para movernos. ¿Resultado? tenemos la creencia “neurótica” de que hemos resuelto el problema; la mente se ha rendido, ya no puede más…….pero ¿y la ruedita?, ahí sigue, hasta la próxima vez.

 

¿Quieres salir de la ruedita? 3 tips para alinearse con la energía de la transformación:

 

1. RECONOCE. El cambio es una puerta que sólo puede abrirse desde dentro.

Obsérvate con atención y sé honesto contigo mismo, ¿cuál es tu patrón de conducta que más te disgusta? ¿cúando te comportas así? ¿en qué contextos? ¿con qué personas?  No permitas que tu mente te distraiga con pensamientos de terror sobre ti mismo y emplea productivamente este momento. Estúdiate, indaga, profundiza. Actúa con profesionalidad y  recaba cuantos más datos mejor

 

2. ILUMINA. Todo lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado 

Conoce las razones y reacciones de “esa parte”: ¿por qué te comportaste así?, ¿para qué reaccionaste de esa manera? ¿qué conseguiste?.

Verdaderamente no existe ni lo bueno ni lo malo, solo existe lo necesario. Todas nuestras acciones tienen una intención positiva, la satisfacción de una necesidad. ¿Qué necesidad profunda colmaste con ese comportamiento?. Bucea dentro de ti y TOMA CONCIENCIA.

 

3. ACEPTA. Una vez que aceptamos nuestras propias limitaciones, vamos más allá de ellas

Creemos que al aceptar “esa parte” actuaremos totalmente en el “lado malo”;  que al aceptar nuestra ira, nos pelearemos con todos o más grave, que mataremos al que destape esta ira. Que si aceptamos nuestra pereza, nos volveremos unos inútiles totales y no haremos “nada” en la vida.  Invertimos mucho tiempo y energía en ocultar “esa parte” y así,  no nos queda VIDA para ser productivos, creativos, para ser felices en definitiva. Sobre todo vibramos en esta frecuencia, de resistencia, en la que atraemos justo lo que estamos “intentando evitar”.

Actúa con valentía y con humildad. TÚ ERES MUCHO MÁS GRANDE QUE “ESA PARTE”, acéptala y quédate en paz.

 

RECONOCE, ILUMINA, ACEPTA

TRANSFÓRMATE

Patricia R Abelairas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2 comentarios

  1. miguel

    Tienes toda la razon, se cuales son los problemas, pero mis propios miedos al cambio, a la incertidumbre, son los que me atoran y me hacen perder el tiempo.

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    1. Patricia Rodriguez Abelairas Autor

      Pues sí Miguel; muchas veces nos quedamos paralizados en ese “miedo”. Has investigado los beneficios secundarios que te aporta ese tipo de comportamiento? Ya sabes que lo que resistes, persiste, así que sería muy bueno ver los aspectos positivos de ese comportamiento repetitivo para rebajar la tensión y así liberar la energía para desbloquearlo. Para tener resultados distintos tenemos que hacer algo distinto, así que !prueba! y déjate sorprender.
      La suerte es siempre de los valientes.
      Un abrazo

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