amanece que no es poco…beingone forum madrid

29.05.2017

Desde el 12 al 14 mayo tuvo lugar en Madrid, “BeingOne Forum”, publicitado como el “mayor evento de desarrollo personal de Europa” con la asistencia de, por primera vez en Europa, “16 best-seller nacionales e internacionales para dialogar sobre qué o quiénes somos y nuestra relación con el Universo”.

Muchos ya se habrán enterado por las noticias (periódicos nacionales, telediarios e internet) del CAOS organizativo que allí se vivió.

Como profesional del coaching siento que debo relatar mi experiencia allí, sobre todo, debido a toda la publicidad negativa que nuestra profesión recibió de manera colateral tras los sucesos acontecidos y su anteriormente mencionada repercusión mediática.

24 horas antes de celebrarse el evento ya recibí un correo electrónico por parte de la organización en el que se me comunicaba que “debido a diferencias insalvables con la empresa gestora del Madrid Arena” el evento se trasladaba a la Cubierta de Leganés (que resultó ser una plaza de toros, cosa que descubrí cuando llegué allí). Tras las lógicos inconvenientes por el cambio (había reservado el hotel precisamente cerca del Madrid Arena para evitar los traslados) el viernes 12 de mayo a las 8.30 ya estaba en la Cubierta.

VIERNES 12 DE MAYO
Al llegar ya advertimos que por una de las esquinas todavía estaban entrando toda clase de proveedores y expositores (y a las 11.00 debía empezar formalmente el Foro). Al poco tiempo ya era evidente la falta de información y comunicación entre los voluntarios del equipo organizativo (no se sabía que entradas tenían preferencia, no había cola para personas con movilidad reducida…) que llevaron a toda una serie de desbarajustes y confusiones que, aunque molestas, tampoco son tan inesperadas en eventos de este tipo. Eso pensé. Con 2 horas de retraso sobre el horario previsto conseguí entrar, acreditarme y junto con mi pareja y una amiga, ocupar nuestros asientos.

Nada más empezar, la presentadora (Alicia Sánchez) intenta comunicarnos el programa del día y allí ya se revela un tremendo problema de acústica en el recinto (las pruebas de sonido se habían realizado para el Madrid Arena) y durante al menos otra hora y media la organización y el equipo de sonido tratan de corregir los errores. Se oyen los primeros pitidos y abucheos desde la grada, que es a donde no llega el sonido.Durante este tiempo, muchos salimos fuera a comprar mantas y toallas para tratar de calmar el frío que teníamos dentro, ya que varias puertas de la plaza tenían que permanecer abiertas por temas de seguridad.

Y un rato después, finalmente empieza el Foro. Eso sí, sin los auriculares prometidos para la traducción simultánea. Diversos voluntarios (no profesionales) van traduciendo (desde el escenario) las ponencias (la traducción era español-inglés, inglés-español; ignoro que ocurrió – si las hubo- con las “vendidas con la entrada” traducciones de francés e italiano).

En un momento dado y desde el escenario, Antonio Moll, fundador y organizador del evento, se dirige a todos nosotros lamentando las dificultades y resaltando que en algún momento nos contará “toda la verdad” de lo que ha sucedido con el Madrid Arena y que, de alguna manera, al día siguiente nos van a compensar. Seguimos escuchando rumores pero no se da información oficial de lo que ha pasado y está pasando.

SÁBADO 13 DE MAYO

Al llegar, sobre las 8:30, nos enteramos in situ de que se ha retrasado la apertura de puertas por un “problema de seguridad”. La página web está caída y nadie responde a los teléfonos. En el facebook del evento la última noticia es la de la última ponencia del día anterior.

En medio de un grupo de unas 10 personas (la cola ya no es tal, sino que la gente va llegando y sentándose donde puede) distingo atónita a uno de los ponentes estrella del día, Robin Sharma (autor de “El monje que vendió su Ferrari”) y me acerco y le pregunto qué ocurre. Él me contesta que él tampoco sabe nada, que no tiene noticias de la organización, y que se ha acercado a nosotros a ponerse a nuestra disposición, que al fin y al cabo es para lo que ha venido a Madrid. Aumenta la incredulidad entre todos los que estamos allí, y se empiezan a escuchar las primeras reclamaciones de estafa. A través de las redes vemos que los diferentes ponentes del día manifiestan que no tienen información oficial, pero lamentablemente “parece ser” que el evento se ha suspendido por lo que enviarán enlaces a sus ponencias (Enric Corbera), realizarán un facebook live (Enmanuel Daguer o Anita Moorjani) y que de alguna manera tanto unos como otros nos harán llegar su material. Seguimos sin noticias de la organización. Hay gente que se va.

Me acerco a un grupo de personas que estaban escuchando a una terapeuta que desde un taburete (utilizado el día anterior por un miembro del equipo para ir calmando los nervios de la cola) estaba dirigiendo una meditación. Me uno, y poco a poco se unen más personas al círculo; y, en un impresionante gesto de civismo y serenidad, nos vamos calmando.

Y así empieza espontáneamente a “desarrollarse” el Foro en la calle.

Se suceden varios terapeutas en el taburete (hay una persona del público que va traduciendo al inglés) y los ánimos van mejorando. Aparece el ponente Alex Rovira (que tenía una de las ponencias de la mañana) y ante la petición de explicaciones comenta igualmente que él tampoco sabe nada, y que en su opinión lo que está ocurriendo no es una cuestión de mal corazón (por la organización) pero sí de no tener los pies en el suelo. Seguimos sentados en el suelo sin noticias oficiales. Se presentan dos ponentes de la Jornada anterior; José Ruiz y Miguel Ruiz Jr (hijos de Miguel Ruiz, autor de “Los 4 acuerdos toltecas”) e improvisan una charla bastante entretenida. Hay gritos aislados de gente reclamando su dinero. Transcurre el tiempo y llega Alicia Sánchez, la presentadora del día anterior, que también nos comunica que ella no sabe nada. Han pasado más de 4 horas y todavía no hay información oficial.

En ese momento, en la estructura superior de la plaza vemos a Antonio Moll rodeado de gente de seguridad y con un micrófono en la mano. Ante los gritos de “baja y da la cara” comenta que no puede porque la policía no le deja. Dice que, (y hay muchos videos de su intervención), “él no tiene nada, no tiene coche ni casa, solo tiene corazón y en ese momento es todo lo que nos puede dar”. Incrédulos, seguimos escuchando que “sólo ha dormido una hora, que está nerviosísimo, que le ha pedido una transferencia a su madre, que su equipo lleva 36 horas trabajando sin descanso, y que ya que estamos todos ahí, si queremos que se haga el evento”. (…)

Las respuestas se polarizan. Un grupo pide que se haga en la calle, que al fin y al cabo de “eso se trata ser uno”, otros reclaman explicaciones y el dinero que habían pagado (por no hablar de los perjuicios; cambio de hoteles, transporte, traducciones fallidas). Hay gran división entre los asistentes. Pero ante la pregunta de nuevo de si “¿queréis que se haga el evento?” la mayoría de la gente dice que sí. Entonces Antonio Moll confiesa que realmente no se han podido abrir las puertas antes porque no se había pagado a los miembros de seguridad y que se necesitan ¡80.000 EUROS¡ para poder entrar. Nos pide que hagamos donativos y así se podrán abrir las puertas. Las reacciones son opuestas: hay quien sí quiere pagar y hay quién se marcha al juzgado a poner una denuncia. Nosotras acordamos que “ya que estamos aquí, entramos”, pero desde luego sin pagar semejante despropósito. Vemos que ponen unas cajas para “donativos” justo en la entrada.

Se reorganiza toda la agenda del día y empieza el foro con Enmanuel Dhager y Anita Moorjani. La ponencia (de buena calidad) no logra apagar todos los nervios y tensiones. Por otro lado, mucha gente en facebook que pregunta si sigue en pie el evento o no y yo misma voy comentando lo que va pasando porque todavía, a estas alturas, a las 16.00 h, no hay un comunicado oficial ESCRITO.

La presentadora, Alicia, ha dimitido y se ha marchado, por lo cual tenemos un nuevo presentador. En el escenario, en un determinado momento, vuelve a salir Antonio Moll y entre expresiones de “voy a decir lo que siento”, “que se sepa toda la verdad”, vuelve a retomar el discurso victimista y lastimero de antes (que si “esto era mi sueño”, que si “yo lo he dado todo”). Es tal la perplejidad, disgusto y tensión que experimentamos por la EVIDENTE Y BOCHORNOSA FALTA DE ASUNCIÓN DE RESPONSABILIDAD, que me levanto a hablar con la organización por semejante espectáculo. Hablo con varios voluntarios del equipo y escucho frases como “hubo una mano negra en lo del Madrid Arena que no quería que se celebrase” (…) y sobre todo un discurso, que se repitió sin parar que resumía lo ocurrido según ellos en que: “es que son unos bebés, se les fue de las manos, tenían las mejores intenciones” (refiriéndose a los organizadores, de unos 37 años). Esto ya, francamente, terminó produciéndome náuseas morales: los “responsables del evento” quejándose de que los agraviados se quejasen. El mundo al revés. Sigo todavía hoy sin dar crédito a la falta de profesionalidad y responsabilidad generalizada.

Mientras tanto en el escenario el esperpento continuaba; el presentador en tono jocoso dice que Antonio tiene que conocer lo que siente todo el mundo, por lo que invitan a 10 personas a manifestar sus quejas allí arriba. Sube gente con quejas totalmente acertadas: un asistente “todavía no nos has pedido perdón”; otra “me he sentido manipulada” y así. Antonio Moll se echa entonces a llorar desconsolado. También hubo quien no se quejó y que veía esto como una “cocreación colectiva” y que por lo tanto había que aceptarlo. Esta idea de la “cocreación colectiva” empezó a ser recurrente por parte de la organización, puesto que, al ser el concepto “somos uno”, el que vertebraba el evento resultaba evidente (para ellos) que la “RESPONSABILIDAD” había sido de todos. De nuevo, la insensatez y el esperpento por bandera.

Continua el foro con la ponencia de Joe Vitale y Sergi Torres y se dice que sí hay evento al día siguiente.

DOMINGO 14 DE MAYO
Las puertas se abren a tiempo y aunque vamos ya avisados de que no hay catering (tampoco lo había habido el día anterior) empieza a desarrollarse el programa con cierta normalidad y en un ambiente más relajado (Jeff Foster magnífico y Neale Donald Walsch respondiendo a las expectativas).

Sin embargo, se añade a la mañana el surrealismo de que, entre ponencia y ponencia, gente cercana (o no) a la organización, terapeutas y otros, suben al escenario para “brindarnos” su (no pedida por mí) experiencia, consejos y “regalos de cursos” para compensar los agravios del día anterior.

La idea de la “cocreación colectiva” vuelve a centrar los discursos de estos “espontanéos” y sobre todo empieza a circular la idea de “pobre Antonio, hay que ayudarle porque él nunca tuvo mala intención”. Se escuchan encima del escenario cosas como “Antonio no se merece quedarse con una deuda de 25.000 Euros”, o “gracias Antonio, porque esto es el verdadero BeingOne” y toda una serie de discursos melodramáticos erigiendo a Antonio en el epicentro del foro como figura a reivindicar.

Coincido con varias personas en la MANIPULACIÓN EMOCIONAL que se está intentando hacer desde el escenario (por parte de la organización) para que asumamos lo ocurrido como “algo inevitable” y comulguemos con ruedas de molino. La idea de que “si te resistes a esto no estás fluyendo, no vas con la vida, y por lo tanto NO ERES ESPIRITUAL” es el subtexto de todas las intervenciones de los espontáneos que entre ponencia y ponencia suben a aportar (su no pedido por nadie) “granito de arena”.

En un determinado momento y ante la enésima intervención de alguien en el escenario loando la figura de Antonio, me levanto harta para encontrarme con alguien de la organización para parar este desatino. Un miembro del equipo (de los más sensatos que conocí) me pide perdón y asiente en que hay que evitar todo el drama que se está montando encima del escenario. Reconoce que se “les ha ido todo de las manos.”

CONCLUSIÓN
Desorganización, pésima ejecución, desinformación, soberbia, infantilismo y victimismo. Cero seriedad y cero profesionalidad. Pude “aprovechar” las ponencias de los autores (que era el motivo por el que yo fui allí, no a escuchar historias y experiencias de otros que quisieron ocupar un protagonismo que no les correspondía) a pesar de todos los obstáculos por parte de la organización.

Fui testigo de una increíble falta de respeto a los que en todo su derecho se fueron. También de la falta de respeto a los que “a regañadientes” y en aras de un mal menor, nos quedamos. No fui testigo de ninguna empatía con las voces diferentes y que seguían protestando, ni con quienes con más de 80 años, (por poner el ejemplo de una persona cercana, pero hubo más evidentemente) no podían pasar el día en un recinto muertos de frío para poder ver las conferencias por las que habían pagado.

Como coach profesional, como asistente y como lectora de los autores invitados desde hace muchos años, todo lo que allí viví por parte de la organización es precisamente un ejemplo de muy poca voluntad de desarrollo personal. Es inconcebible el desarrollo personal sin responsabilidad; y es una broma, que denota una increíble inmadurez, salpicar los discursos con la palabra espiritual aquí y allá para justificar lo que no se quiere asumir.

La integridad es la base de una vida honesta, coherente y sí, también por qué no, espiritual. Pero lo uno no excluye a lo otro. La excusa de la espiritualidad y de que quizás no seamos conscientes de para qué ocurre todo lo que nos ocurre en nuestras vidas no puede ser la excusa que nos permita no asumir nuestra responsabilidad en la cadena de los eventos de las mismas, aquí y ahora.

Y eso es precisamente lo que todos los autores para los que nos desplazamos a este inusual evento, promulgan. El esperpento se produjo cuando los organizadores del mismo no parecieron haber estudiado las palabras de sus invitados más que de manera superficial.

“Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino,y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.”

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